Pensando en el público

La orquesta parecía decidida a calentar el  frío y lluvioso Carnaval madrileño. Y en efecto el calor asomó después de un rato de música con baile libre. Luego vino la acostumbrada clase de salsa. La clase enlazó con el concierto y los cuerpos quedaron enganchados al ritmo.

Ya voy conociendo un poco más los Salsódromos y en ese momento estaba conectada con el ambiente cuando algo capturó mi atención:

Lluvia, nieve
Lluvia, nieve
Lluvia con nieve

No empeoraba el clima, sino que la orquesta señalaba otras posibilidades: lluvia, nieve; lluvia nieve; lluvia con nieve… la gente bailaba, y quizás coreaba: “lluvia, nieve”.

Me extrañó un poco la simpleza de la letra, aunque estos ritmos se prestan para canciones sencillas. Pero tampoco juzguemos sin conocer los apuros del escritor ante su fecha de entrega. Quizás, tuvo que redactar a la carrera porque se aproximaba la entrega y estaba falto de ideas… o los apremios económicos le obligaban a resolver con lo primero que le llegara a la cabeza para pasar así a abordar el próximo encargo.

–Qué día –pensaría el escritor. Me piden “ahora mismo” la canción y yo con esta mente en blanco ¿Y quién puede inspirarse con este clima? –protestaría mientras miraba por la ventana de su casa (pudo haber sucedido en Noruega, Islandia u otro sitio inclinado al frío) –. Lluvia, nieve; lluvia, nieve; lluvia con nieve –diría con amargura–. Así ni siquiera se puede salir a dar un paseo para recargar la mente.

En fin, respiraría profundo tratando de calmarse, colocaría sus dedos sobre las teclas y enfrentaría sus pupilas a la luz de la pantalla (haría como yo, que a veces finjo que trabajo para que lleguen las ideas). Entonces se le ocurriría escribir su más reciente pensamiento: lluvia, nieve; lluvia, nieve.

–¡Un momento! –reflexionaría entonces porque era escritor experto en redacción de letras de canciones que hicieran mover el esqueleto–. ¡Esto puede funcionar!…

En todo caso, el texto es brillante, cumple el objetivo de poner a bailar a los salseros y suena mejor que “frío y viento” o que “sol y calor”.

Y así, hablando de baile y otros finales felices, el escritor cumplió la entrega, sacó provecho de la adversidad climática, la orquesta tuvo su canción y los bailadores pudieron seguir moviéndose sin mayores complicaciones.

(Cualquier cosa te lleva a la creación y marketing de contenidos).

Patricia Rondón Espín

3 comentarios en “Pensando en el público

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